LAS CAMIONETITAS DE LA SALUD SIGUEN RODANDO, ALOR NO SUELTA LAS CARAVANAS
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El programa estatal que se convirtió en federal y ahora opera fusionado en el estado
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-24
Redacción.- Durante años, una de las principales quejas de los veracruzanos al acudir a un centro de salud o a un hospital público era salir con la receta en la mano y la indicación de comprar los medicamentos por su cuenta. Esa escena comienza a cambiar en distintas regiones del estado, donde la estrategia conjunta de Camionetitas de la Salud y Rutas de la Salud ha empezado a reflejar resultados visibles en el surtimiento de medicamentos.
Tan solo en el primer trimestre de este año se distribuyeron más de 10.6 millones de medicamentos e insumos médicos, mediante una red que abastece 813 centros de salud, 61 hospitales, cuatro hospitales de alta especialidad y el Centro Estatal de Cancerología. Las autoridades estatales sostienen que el nivel de abasto alcanza actualmente entre 90 y 95 por ciento en buena parte de las unidades médicas, cifras que representan un cambio importante respecto a años anteriores.
Pero más allá de los números oficiales, comienzan a aparecer testimonios que hablan de una mejoría palpable. En hospitales del sur del estado, responsables de farmacia aseguran que hoy las recetas se surten prácticamente completas, mientras que médicos rurales reconocen haber pasado de niveles de abasto cercanos al 65 o 70 por ciento a porcentajes que incluso rondan en el cien por ciento tras las entregas periódicas. Pacientes con diabetes, hipertensión y tuberculosis afirman que ahora reciben sus tratamientos de manera continua, evitando desembolsos que antes resultaban impagables para muchas familias.
La estrategia ha recorrido prácticamente todas las regiones del estado: Coatzacoalcos, Minatitlán, Totonacapan, Altas Montañas, Perote, Los Tuxtlas, la región capital, Sotavento y la zona conurbada Veracruz-Boca del Río, movilizando decenas de miles de medicamentos en cada gira de distribución.
Es de llamar la atención que sea el propio coordinador estatal del IMSS-Bienestar, Roberto Ramos Alor, quien acompaña los recorridos, solamente así se podía avanzar, porque “supervisar” el abasto de medicamentos desde una oficina ya se había hecho durante muchos años y demostrado que no funciona. Ramos Alor ha insistido en que la prioridad es evitar que un paciente tenga que comprar sus medicamentos por falta de suministro.
El programa estatal que se convirtió en federal y ahora opera fusionado en el estado, ha rubricado el hecho de que el glamour de los tiempos de los funcionarios trajeados, viviendo en las oficinas y saliendo a placearse rodeados de aduladores ya va quedando en la historia, para abrir espacio a los funcionarios pragmáticos, que lo menos que les interesa conservar es un status que a veces hasta era ficticio.