TRAS EL FRANCIA–PARAGUAY, LAS POLÍTICAS TAMBIÉN QUISIERON JUGAR... Y ACABARON EXPULSADAS
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-13
Redacción. - Hay quienes no saben quedarse en la tribuna. La derrota de Paraguay ante Francia terminó salpicando a la política y escaló hasta el terreno diplomático, demostrando que, a veces, los partidos más ríspidos se juegan después del silbatazo final.
Todo comenzó cuando, en medio de la tensión del encuentro, Kylian Mbappé pasó de largo sin saludar al guardameta paraguayo Orlando Gill. El gesto encendió a la senadora paraguaya Celeste Amarilla, quien en redes sociales se lanzó con insultos de corte racista al llamar al capitán francés un "camerunés colonizado" y afirmar que "en vez de leche materna chupaba cocos y que “lo más instruido que escuchó fueron chimpancés". Como si no bastara, desde la tribuna del Senado remató llamándolo "hijo de p...". Vaya manera de perder la compostura.
La tormenta no tardó en desatarse. Francia, Paraguay, la FIFA e incluso la ONU condenaron las expresiones de la legisladora. El propio Gobierno paraguayo subrayó que sus declaraciones son incompatibles con los valores de respeto y convivencia que dice defender el país.
Mbappé respondió calificando los dichos como racistas, señalamiento difícil de discutir. Sin embargo, también elevó el tono al describir a Amarilla como una mujer despreciable e incompetente que proyecta la peor imagen posible de su nación.
El caso ya cruzó la línea del escándalo mediático. La Fiscalía de París abrió una investigación contra la senadora por presuntos insultos públicos e incitación al odio o la violencia.
Y por si faltara alguien más en la bronca, desde Argentina también se metieron al partido. La vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, publicó en redes: "Muy bien Paraguay. El equipo africano, flojo de modales”. También descalificó a Mbappé “No lo aguanto ", expresó.
La respuesta fue inmediata: El embajador francés en Argentina, Romain Nadal, calificó sus expresiones como abiertamente racistas y anunció que quedó vetada de cualquier actividad oficial con la representación diplomática francesa. En otras palabras, terminó declarada non grata... todo por querer meter más patadas desde la política que las que hubo en la cancha… ¡Pa´ su mecha!