
Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-09
Redacción. - La Asociación del Fútbol Argentino, la poderosa AFA que encabeza Claudio “Chiqui” Tapia, está metida en un tema bastante espinoso luego de que el diario argentino La Nación revelara que el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos investigan el manejo de cientos de millones de dólares que habrían pasado por el sistema financiero norteamericano.
El asunto no es menor: se habla de operaciones por más de 300 millones de dólares relacionadas con contratos comerciales, patrocinios y derechos de la AFA, incluyendo acuerdos con marcas internacionales como Adidas y Warner. La lupa está puesta en la empresa TourProdEnter LLC, registrada en Florida, que habría funcionado como intermediaria para cobrar recursos vinculados al futbol argentino.
De acuerdo con la información publicada, esos movimientos habrían pasado por bancos como Citibank, Bank of America, JP Morgan y PNC, lo que le abre la puerta a la justicia estadounidense para investigar, aunque los protagonistas estén en Argentina. El punto central es saber si hubo movimientos irregulares, empresas pantalla o beneficiarios que nada tendrían que ver con el futbol.
Por ahora no hay acusaciones formales, órdenes de detención ni una conclusión judicial contra la AFA o sus directivos. Lo que existe es una investigación en curso, con toma de testimonios y revisión de operaciones financieras. Pero el ruido ya es fuerte, porque cuando entran en escena el FBI y el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el juego se sale de la cancha.
Las posibles líneas de investigación apuntan a delitos como lavado de dinero, fraude bancario o fraude electrónico, aunque todo dependerá de lo que logren acreditar las autoridades. La AFA, por su parte, no ha sido declarada culpable de nada y sus representantes han insistido en que una investigación no equivale a una condena, y les asiste la razón, desde luego.
El caso recuerda inevitablemente al FIFAgate de 2015, aquel escándalo que sacudió a la FIFA y exhibió cómo el futbol también puede moverse entre contratos, bancos, comisiones y negocios bastante opacos. En esta ocasión, la sombra cae sobre la campeona del mundo: Argentina presume estrellas en la camiseta, pero su federación empieza a cargar una nube bastante incómoda sobre los escritorios de una federación que anda nadando en dinero en medio de un país en crisis económica.