LO FEO DEL MUNDIAL
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo: / Revista el Tlacuilo

Revista el Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-07-08

Redacción.- Este Mundial no ha estado exento de escándalos. Y si antes las polémicas se quedaban en la mesa del café, en la cantina o en el resumen deportivo de la noche, hoy las redes sociales y las plataformas digitales las convierten en incendio mundial en cuestión de minutos. Un silbatazo dudoso, una sanción cambiada, una serenata nocturna o una acusación de favoritismo bastan para que medio planeta grite fraude antes de que termine la repetición.

Ahí están los cuestionamientos de Grecia contra Argentina, que dejaron otra vez esa vieja sospecha de que a las selecciones grandes no siempre les pitan igual. No es que haya fraude comprobado, pero en el futbol la percepción también juega, y cuando el arbitraje deja dudas, las redes hacen el resto: editan, repiten, exageran y dictan sentencia antes que la propia FIFA.

También estuvo la protesta ecuatoriana por la serenata de la afición mexicana, esa clásica guerra de madrugada que en el futbol ya parece estrategia de concentración. Ecuador reclamó, México lo tomó con picardía y las redes lo volvieron novela. Al final, entre canciones, bocinas y desveladas, el Mundial volvió a demostrar que también se juega afuera del estadio.

Qué decir del comentarista ecuatoriano que inventó una historia de gánster para justificar la derrota de su selección.

Lo más delicado, sin embargo, ha sido la sombra de favoritismo sobre algunas decisiones de FIFA. El caso Balogun dejó la sensación de que en este Mundial no todos juegan con la misma vara: a unos les aplican el reglamento con lupa y a otros les encuentran el asterisco salvador.

A eso se suman las quejas por el VAR, convertido otra vez en ese juez invisible que a veces ve hasta el polvo en la media y otras se hace como que fue por las palomitas. Revisiones eternas, criterios cambiantes y decisiones discutidas han dado material suficiente para que el aficionado sospeche de todo.

¿Fraude comprobado? Hasta ahora no. Lo que sí hay es un Mundial espectacular, millonario y lleno de partidazos, pero también con costuras visibles. Porque alrededor de la pelota corre otro juego: el de los intereses, las presiones, la grilla y esa vieja maña de querer vendernos transparencia con los vidrios polarizados.