14 VISITAS DE SHEINBAUM A VERACRUZ: “AMOR CON AMOR SE PAGA”
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-06-08

Redacción.- La gira de Claudia Sheinbaum por Veracruz durante el pasado fin de semana no fue una visita más en la agenda presidencial: fue una demostración política de cercanía, territorio y músculo institucional. Con esta, la mandataria federal suma ya 14 visitas al estado, una cifra que no pasa desapercibida y que confirma que Veracruz se mantiene como una plaza prioritaria para el Gobierno de México.

La jornada dejó imágenes de alto valor político: recorridos por distintos puntos del estado, anuncios de infraestructura, obras hídricas y acciones contra inundaciones, además de apoyos federales entregados directamente a la población. En pocas palabras, no fue gira de pasar lista ni de venir a cortar listón para la foto; fue una visita con mensaje, presupuesto y lectura política.

Esta redacción cubrió el evento celebrado en el Museo Kaná de Xalapa, donde fue posible constatar un estilo distinto de gobierno. Antes, el desaparecido Estado Mayor blindaba al presidente como si el pueblo fuera amenaza; los mandatarios entraban y salían entre vallas, helicópteros, vidrios arriba y camionetas a toda velocidad. Ahora, Sheinbaum se retira con los cristales abajo, saluda, recibe peticiones, se toma fotografías y permite ese contacto directo que, guste o no a sus adversarios, conecta con la gente.

Ese estilo quedó resumido en la frase que la propia presidenta difundió en redes sociales: “Con el pueblo todo, sin el pueblo nada”, acompañada de un video del recibimiento que le dieron habitantes de Paso Largo y Felipe Carrillo Puerto, en el norte de Veracruz. Ahí se observa a la gente esperando a la orilla del camino, saludando y acercándose a la camioneta presidencial, Sheinbaum terminó descendiendo del vehículo para dialogar más en corto con la gente, una escena que explica mejor la política que muchos discursos de tres horas.

Estos recorridos tienen un fuerte valor histórico por dos razones: son inéditos por la frecuencia con que una presidenta visita Veracruz y son concretos por los anuncios que acompañan cada gira. No se trata sólo del baño de pueblo, aunque ese también cuenta; se trata de una relación política sostenida entre Palacio Nacional y el Gobierno del Estado.

Durante varios días, la gobernadora Rocío Nahle acompañó a la presidenta en la gira, lo que también manda una señal clara. Así que no nos extrañe que el “nado sincronizado” se intensifique, porque una visita así no la presume cualquier mandatario estatal. En política, las formas también cuentan, y cuando la presidenta baja la ventanilla, saluda y camina el territorio, el mensaje va más allá del protocolo.

Veracruz, por su peso electoral, social, energético, portuario y territorial, no es cualquier estado en el mapa nacional. Y si a eso se suma una presidenta que ha venido 14 veces, la lectura es sencilla: hay cariño, hay estrategia y hay interés político. Como diría la consigna que tanto gusta en la 4T: amor con amor se paga; aunque en política, también se paga con obras, presencia y operación fina.