FOX Y CALDERÓN. - LOS DEFENSORES DE MARÍA EUGENIA “MARU” CAMPOS
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OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-05-30
Redacción. - Vicente Fox dio la orden y las fuerzas policiacas se lanzaron contra los manifestantes de San Salvador Atenco y Texcoco, en el Estado de México, en mayo de 2006. Aquel operativo, en el que participaron corporaciones federales y estatales, quedó marcado por la violencia, la represión y los abusos contra campesinos y pobladores. El saldo fue brutal: dos jóvenes muertos, Alexis Benhumea y Javier Cortés; cientos de detenciones arbitrarias, y graves violaciones a los derechos humanos. Más de 40 mujeres denunciaron tortura física, psicológica y agresiones sexuales por parte de elementos de “seguridad”.
Durante el mismo gobierno de Fox, apenas unas semanas antes, en abril de 2006, una huelga sindical en Lázaro Cárdenas, Michoacán, donde participaban cerca de tres mil mineros, fue reprimida por la Policía Federal Preventiva. El desalojo dejó mineros muertos y alrededor de un centenar de trabajadores heridos de bala. Todo, como suele ocurrir en estos casos, en nombre del orden, pero al servicio de los intereses empresariales.
Hoy, aquel presidente al que distintos sectores sindicales y sociales señalaron como “asesino”, sale en defensa de la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia “Maru” Campos Galván. El cinismo de quien mutiló el emblema nacional para convertirlo prácticamente en una bota, parece competir de cerca con su deterioro político y mental.
Por su parte, Felipe Calderón también brincó al ruedo para defender uno de los pocos bastiones que le quedan al PAN, encabezado precisamente por Campos Galván. Como era de esperarse, lo hizo desde la victimización:
“Sé lo que es ser perseguido con todo el aparato del Estado por venganza, por envidia o por intereses políticos. Sé lo que significa estar ahí y que muchos te den la espalda por miedo o por conveniencia. Yo no te doy la espalda, como tú nunca me has dado la espalda”, expresó.
El problema es que Calderón habla de persecución como si durante su gobierno no se hubiera documentado la criminalización de defensores de derechos humanos, líderes comunitarios y periodistas críticos. Organizaciones como el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, Article 19 y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos registraron ataques, amenazas, fabricación de delitos y exilio forzado de comunicadores que cuestionaban los abusos cometidos durante la llamada “guerra contra el narco”.
Esa “guerra”, presentada como estrategia de seguridad, también sirvió como pretexto para normalizar la represión estatal, militarizar la vida pública y convertir la crítica en sospecha. Muchos de esos casos quedaron documentados por organismos nacionales e internacionales.
Así, dos personajes de la historia más oscura del país cierran filas en defensa de sus intereses políticos en Chihuahua. La duda es inevitable: ¿la presencia de Vicente Fox y Felipe Calderón fortalece a Maru Campos o termina recordándole al país de qué lado de la historia están sus defensores?