JUANITO, PIQUE Y ZAYU: LAS TRES MASCOTAS MUNDIALISTAS DE MÉXICO
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-05-28
Redacción. - México ha tenido tres mundiales en casa y, con ellos, tres mascotas que cuentan mucho más que una simple campaña publicitaria. Son personajes que retratan la manera en que cada época quiso vender al país ante el mundo: primero con un niño de sombrero y balón bajo el brazo; luego con un chile bigotón y futbolero; y ahora con un jaguar digitalizado que intenta representar fuerza, selva, cultura y modernidad.
La historia comenzó en 1970 con Juanito, quizá la mascota mundialista mexicana con mayor arraigo popular. Era un niño sonriente, vestido con los colores de la Selección Mexicana y con un enorme sombrero en el que se leía “México”. Visto desde hoy puede parecer una imagen sencilla, incluso inocente, pero ahí estaba justamente su fuerza: era directo, reconocible y entrañable. Juanito parecía salido de una estampa escolar, de una postal turística o de la imaginación de un país que quería mostrarse alegre, hospitalario y futbolero.
En 1986 llegó Pique, un chile jalapeño con sombrero, bigote y balón. La idea era más pícara, más cargada al folclor y al humor visual. Pique no tenía la ternura de Juanito, pero sí una identidad muy mexicana: el chile, el sombrero, el bigote y el nombre con doble sentido futbolero. Era una mascota simple, fácil de recordar y con suficiente gracia para quedarse en la memoria. No fue tan querido como Juanito, pero cumplió: tenía sabor, tenía color y tenía personalidad.
Ambas mascotas surgieron del pueblo, Juanito 70 fue elegido entre propuestas de varios diseñadores, llevándose el triunfo la obra de Juan González, colaborador de Fernando González, dueño del equipo Atlante. Mientras que Pique fue resultado de un concurso nacional abierto, en el que ganó la propuesta del caricaturista Raúl Martínez
Para 2026, México será representado por Zayu, un jaguar que forma parte del trío de mascotas del Mundial compartido con Estados Unidos y Canadá. La FIFA lo presenta como símbolo de herencia cultural, fuerza, alegría y espíritu mexicano. Sobre el papel suena bien: el jaguar tiene raíces profundas en la cultura mesoamericana y puede conectar con la riqueza natural del sur del país. Sin embargo, frente a Juanito y Pique, Zayu se siente menos cercano, más fabricado para una campaña global que para el corazón popular. En esta ocasión la FIFA y su equipo creativo, son quienes aportan el diseño.
Ahí está la diferencia. Juanito era simple, pero tenía alma. Pique era folclórico, pero tenía gracia. Zayu es correcto, moderno y visualmente atractivo, pero todavía parece faltarle ese golpe de identidad que hace que una mascota se vuelva parte de la memoria colectiva. No basta con representar a México; también hay que sentirse mexicano. Tanto así que una corriente de rebeldes ya lo cambió por un ajolote.
De las tres mascotas mundialistas, Juanito sigue ganando por cariño y arraigo. Pique se queda como una ocurrencia simpática, muy de su tiempo y muy fácil de identificar. Zayu, en cambio, carga con el reto más difícil: convencer a una generación saturada de imágenes, marcas y personajes digitales. Puede crecer durante el torneo, claro está, pero por ahora arranca desde atrás en una competencia donde la nostalgia le saca varios goles de ventaja.