ADÁN AUGUSTO, ENEMIGO DE VERACRUZ
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-05-18

Redacción. - La presencia de Adán Augusto López en la exclusiva fiesta de cumpleaños de Miguel Ángel Yunes no es un gesto menor ni una simple cortesía social: es una señal política con destinatario, remitente y dedicatoria. En Veracruz, donde el apellido Yunes carga una larga historia de agravios, persecuciones políticas, acusaciones de corrupción, frivolidad en el poder y pleitos heredados, aparecer junto a ese grupo equivale a mandar un mensaje claro: del lado del actual Gobierno estatal no está; y del lado de muchos veracruzanos, tampoco.

Porque no se trata de cualquier familia política. Los Yunes han gobernado, litigado, perseguido, negociado y sobrevivido a costa del poder público. Miguel Ángel Yunes Linares, el Mastín de Boca del Río, hizo de la política una jauría familiar; y sus cachorros aprendieron pronto que el cargo, el fuero y la coyuntura sirven para respirar cuando el oxígeno ciudadano ya no alcanza. Por eso, que Adán Augusto —aunque mermado, raspado y lejos del brillo que tuvo cuando se sentía presidenciable— les tienda la mano, no es inocente: es mantenerlos vivos con tanque de oxígeno político.

La evidencia está a la vista. Yunes Márquez, expulsado del PAN tras votar a favor de la reforma judicial, intentó acercarse a Morena y desató una fuerte resistencia interna, particularmente en Veracruz, donde Rocío Nahle se opuso a su incorporación por considerar que no representaba los principios del movimiento. El propio caso fue enviado a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia de Morena, luego de que su afiliación generara ruido por su historial político y por el peso negativo del apellido en la entidad.

También está documentado que Adán Augusto fue pieza clave en la operación política que permitió sumar el voto de los Yunes a la reforma judicial en el Senado; desde entonces, la relación dejó de ser sospecha para convertirse en alianza de facto. No es casualidad que, después de ese episodio, el clan haya encontrado espacios, protección y hasta trato preferencial dentro del reacomodo político nacional.

Por eso, la cercanía de Adán Augusto con los del Estero no sólo incomoda: confirma. Confirma que hay una operación política para reciclar a los viejos adversarios de Veracruz bajo nuevos colores; confirma que algunos en la 4T nacional prefieren sumar votos, aunque tengan olor a pasado rancio; y confirma que las campañas de odio contra Rocío Nahle no nacen solas ni caminan descalzas. Detrás de muchas de esas embestidas asoman, medio escondidos, pero no tanto, los mismos intereses que durante años trataron al estado como botín familiar.

Y mientras en las alturas se pacta con copas finas, con trajes caros, la traición sonríe en una fiesta, abraza al viejo cacique, se toma la foto correcta y finge que nada significa. Pero en política todo significa. Y en este caso, la lectura es simple: Adán Augusto escogió sentarse cerca de quienes más daño le han hecho a Veracruz. El pueblo sabrá tomar nota.