¿LOS PIRATAS DE VERACRUZ? ¡YA KURI, REGRESANOS A LOS TIBURONES!
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-04-25
Redacción. - Que el futbol profesional vuelva a Veracruz siempre será una buena noticia. Después de años de abandono, pleitos legales, promesas, remodelaciones y nostalgias atoradas en la garganta, el simple hecho de volver a imaginar el Luis “Pirata” Fuente con tribunas vivas ya emociona. Pero una cosa es que regrese el futbol y otra muy distinta es pedirle al jarocho que olvide así nomás a sus Tiburones Rojos.
Ahora resulta que el nuevo equipo se llamará Piratas de Veracruz, nombre que podrá sonar lógico por aquello del estadio, la historia y el puerto; pero para muchos aficionados, el alma sigue teniendo aleta, camiseta roja y grito de “¡Tibu, Tibu!”. De acuerdo con reportes recientes, el nuevo club jugará en la Liga de Expansión MX durante la temporada 2026-2027, luego de que la franquicia de Celaya se convirtiera en el proyecto veracruzano encabezado por empresarios locales.
Y sí, se agradece el regreso. Pero no nos hagamos: Los Tiburones Rojos no son solamente un equipo de futbol; fueron parte del relajo, la identidad y la memoria sentimental de Veracruz. Fueron tardes de calor insoportable, cerveza sudada, batucada, mentadas arbitrales, promesas de “ahora sí este torneo” y aquella canción de “Tiburón a la vista” que convertía el estadio en una olla de presión con olor a mar y esperanza.
Quienes vivimos esos partidos sabemos que el “Pirata” Fuente no era únicamente un inmueble deportivo. Era punto de reunión, templo popular, desahogo colectivo y terapia semanal para miles de veracruzanos. Ahí se hicieron amistades, se gritaron goles como si fueran milagros y se sufrió como solo sabe sufrir una afición que aprendió a querer a su equipo incluso cuando la tabla general decía que no había muchas razones para hacerlo.
Cómo olvidar aquella goleada 4-0 al América, con el estadio reventado, el sobrecupo haciendo de las suyas y la garganta rota de tanto gritar “¡Vamos Tibu!”. Esos partidos no se archivaron en una estadística: se quedaron guardados en la piel de la afición. Por eso cuesta aceptar que, de un día para otro, al Tiburón lo quieran cambiar por un parche en el ojo y una bandera pirata.
El problema, como ya se ha dicho en distintos momentos, es que el nombre de Tiburones Rojos quedó atorado entre derechos, broncas administrativas y la sombra de Fidel Kuri, después de la desafiliación del club en 2019. Incluso se ha señalado que la nueva franquicia no podría utilizar esa denominación porque los derechos seguirían ligados al exdueño.
Por eso, desde la nostalgia, la ironía y un poquito de coraje jarocho, la petición es sencilla: ya, Kuri, suelta el nombre. Tu pleito fue con otros, con el gobierno de Duarte, con la Federación, con quien haya sido; pero no con la afición. Los jarochos no te quitaron el equipo, al contrario: lo sostuvieron hasta donde pudieron, aun cuando el barco ya hacía agua por todos lados.
Hoy que el futbol parece tener una nueva oportunidad en Veracruz, también habría una oportunidad de reconciliación con la memoria. Porque Piratas puede ser un proyecto nuevo, respetable y bienvenido, pero Tiburones Rojos es otra cosa: es historia, identidad, orgullo y la herida abierta.
Así que sí: que regresen los goles, que regrese la tribuna, que regrese la fiesta al “Pirata” Fuente. Pero si de verdad quieren ver al puerto rugir —o mejor dicho, nadar con la aleta de fuera— como antes, entonces que alguien haga la gestión, prenda una veladora, mande un oficio o le hable bonito a Kuri.