URGE TRABAJO DE DESAZOLVE EN XALAPA
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-04-13

Redacción.- Si alguien todavía se pregunta por qué se inunda Xalapa apenas cae una lluvia fuerte, aquí tiene una de las respuestas más visibles: la falta de limpieza y desazolve en alcantarillas y drenajes. La imagen que acompaña esta nota muestra dos rejillas cubiertas de tierra y basura, pero el problema no es aislado ni exclusivo de una esquina olvidada: ocurre en una zona urbanizada de Las Ánimas, a un costado de la Alameda, y se repite en muchos otros puntos de la ciudad.

Y aquí conviene decirlo con claridad: una cosa es la limpieza y otra el desazolve. La limpieza es el trabajo cotidiano, el más básico y también el más urgente: retirar basura, hojas, lodo y tierra que se acumulan sobre las rejillas y les impiden captar el agua. El desazolve, en cambio, corresponde al interior de la red, a los conductos y drenajes que también se saturan de sedimentos y residuos. Si por fuera muchas alcantarillas ya están tapadas, la pregunta obligada es cómo estarán por dentro.

No se trata de un asunto menor. Distintos manuales y guías técnicas coinciden en que estas estructuras deben revisarse por lo menos una o dos veces al año, y aumentar la frecuencia en zonas con mayor carga de basura, sedimento o lluvias intensas. Incluso hay lineamientos que señalan que los registros y captadores deben limpiarse antes de llegar a niveles críticos de azolve para no perder capacidad de desagüe.

La importancia de este mantenimiento no es solo estética ni operativa: cuando se abandona la limpieza preventiva, crecen los encharcamientos, aumenta el riesgo de inundaciones localizadas, se afecta la seguridad pública y también la calidad del agua por el arrastre de contaminantes. La propia Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos advierte que descuidar la inspección y el mantenimiento rutinario deriva en problemas más serios, más costosos y con impacto directo en la seguridad y el entorno.

Hay ciudades que han entendido que esto no se resuelve con discursos después de la tormenta. En 2025, por ejemplo, un programa municipal de limpieza de imbornales en España reportó la atención de 5 mil 460 rejillas, 60 mil metros de tubería y la extracción de más de 700 mil kilos de residuos, precisamente como medida preventiva ante la temporada de lluvias.

Por eso, salir a decir después de una inundación que “los drenajes no funcionaron” resulta una verdad demasiado obvia. Claro que no funcionaron, si no se les da mantenimiento. El problema no es exclusivo de Xalapa, pero eso no le quita gravedad ni responsabilidad local. La prevención no puede seguir siendo la gran ausente en los ayuntamientos, porque cuando no se limpia a tiempo, el agua termina cobrando la factura en calles, casas, comercios y vialidades.

En una ciudad como Xalapa, donde las lluvias son frecuentes y la topografía complica todavía más el escurrimiento, la limpieza exterior de rejillas debería ser una labor permanente, y el desazolve interior una tarea programada y verificable, no una reacción tardía cuando media ciudad ya está bajo el agua.