EL CAMINO LÓGICO QUE SEGUIRÁ LA ELECCIÓN DE TAMIAHUA
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-03-30

Redacción.- Cuando una elección extraordinaria se define por apenas 19 votos, la política deja de sonreír para la foto y se pone de inmediato el traje de litigio. Eso es justamente lo que asoma en Tamiahua, donde el cierre diminuto de la contienda anticipa que el desenlace no se cocinará en discursos triunfalistas, sino entre actas, paquetes electorales, votos nulos y argumentos jurídicos.

En estos casos, lo que suele venir no es precisamente la serenidad republicana, sino el viejo ritual del voto por voto, casilla por casilla. Con un margen menor al uno por ciento, el recuento total aparece como una posibilidad más que seria, casi como la escala obligada de una elección que nació apretada y terminó convertida en campo minado. Cada boleta cuenta, cada inconsistencia pesa y cada error, por mínimo que parezca, adquiere un tamaño político mucho mayor.

Si alguna de las fuerzas en disputa considera que hubo irregularidades, inconsistencias o elementos suficientes para controvertir el resultado, el siguiente paso natural será tocar la puerta del Tribunal Electoral de Veracruz. Y ahí comienza otra etapa, menos vistosa que la jornada electoral, pero mucho más decisiva: la de los expedientes, las impugnaciones, la revisión de actas, la discusión sobre votos reservados y la defensa encarnizada de una ventaja que, por reducida, obliga a cuidar hasta el último detalle.

Lo que puede esperarse, entonces, es una historia conocida en la política mexicana: quien aparece arriba defenderá su triunfo con uñas, dientes y copias certificadas; quien quedó abajo buscará abrir cada rendija posible para demostrar que el resultado todavía no está escrito en piedra. Y así, lo que en las urnas pareció un final, puede convertirse apenas en el primer capítulo de una disputa que todavía tendrá varias estaciones antes de declararse concluida.

Desde luego, siempre queda la posibilidad de la civilidad política: que después del recuento y de la revisión puntual de las actas, quien pierda acepte el resultado y permita que Tamiahua pase la página sin sobresaltos y por el bien de su población. Pero seamos francos: en tiempos de elecciones cerradas, la civilidad política suele parecerse bastante a los unicornios; todos hablan de ella, todos dicen creer en su existencia, pero muy pocos pueden presumir haberla visto de cerca.


Algo sí es seguro, la elección se va a quedar tal y como está, lo que no sabemos es cuantas vueltas den para acaptarlo.