REAPERTURA DEL ESTADIO AZTECA GENERA OPINIONES DIVIDIDAS
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-03-29

Redacción. - En términos de infraestructura, la reapertura del Azteca ha generado una opinión muy dividida: por un lado, hay reconocimiento a la modernización del inmueble; por otro, varias críticas apuntan a que la experiencia física del aficionado todavía tiene fallas visibles.

Lo que más se ha elogiado es la actualización del estadio rumbo al Mundial 2026: cambio total de butacas, iluminación LED, nuevas pantallas, renovación de vestidores, mejoras en sonido y drenaje, además de zonas premium y hospitalidad que buscan poner al recinto a la altura de los estándares FIFA. Algunos medios incluso lo describieron como una obra “funcional” y visualmente muy atractiva para el futbol actual.

Pero las críticas han sido concretas y muy terrenales. La más fuerte, al menos en las primeras horas de reapertura, fue la visibilidad deficiente desde algunas primeras filas, donde aficionados reportaron que la barda perimetral y la relación entre cancha y tribuna impedían ver bien el partido, obligando a varios a permanecer de pie pese al alto costo de los boletos.

También hubo señalamientos por problemas logísticos ligados a la infraestructura exterior y operación del recinto: falta de estacionamiento, caos vial en los alrededores, cierres de calles y una reapertura que algunos describieron como “a medio gas”, todavía con maquinaria pesada y trabajos visibles en el entorno. Incluso El periódico el País reportó que el estadio mantiene pendiente resolver una red de internet intermitente.

A eso se sumó una lectura más delicada sobre seguridad. Tras la muerte de un aficionado en la zona de palcos durante la reapertura, el debate dejó de ser solo estético o funcional y pasó también a los protocolos en áreas altas, vigilancia y control de riesgos dentro del inmueble. Aunque se reportó que la autoridad atribuyó el hecho a una conducta individual de riesgo, el accidente puso el foco sobre el diseño operativo y la supervisión en zonas sensibles.

En resumen, el juicio que ha dejado la reapertura es este: el Azteca impresiona más, luce más moderno y sí transmite que se acerca al estándar mundialista, pero todavía arrastra problemas de visibilidad, conectividad, accesos y operación que hacen pensar que la remodelación no convenció por completo a todos.