ANÉCDOTAS DE LOS CARNAVALES DE VERACRUZ
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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-02-19

Redacción.- El Carnaval de Veracruz no solo es brillo y comparsas: también es una mina de anécdotas chuscas que la gente cuenta, chismosas y muy jarochas. Ahí van algunas de las más sabrosas:

1. El rey que no quería bajarse del carro
En los años setenta, un rey del Carnaval —pasado de copas y de entusiasmo— se negó a terminar el desfile. Quería “otra vueltecita” por el malecón. Hubo que convencerlo entre porras, policías y promesas de otro trago… al día siguiente.

2. Vedettes, celos y tacones voladores
Cuando el Carnaval empezó a traer figuras del cine de ficheras y vedettes famosas, hubo pleitos de camerino. Una vez, una artista se negó a salir porque “la otra” tenía más plumas y mejor carro alegórico. Dicen que voló un tacón y no precisamente de baile.

3. El bikini que escandalizó al puerto
En los 80, una reina salió con un bikini tan pequeño que medio Veracruz olvidó el desfile. Al día siguiente, la diócesis puso el grito en el cielo… y las fotos se agotaron en los puestos de periódicos.

4. La comparsa que se perdió… y apareció en otro municipio
Una comparsa se fue de fiesta antes del desfile nocturno. Cuando los buscaron, no estaban. Aparecieron horas después bailando felices en Boca del Río, convencidos de que ahí era el evento.

5. Políticos bailadores y fotos “inconvenientes”
Más de un político local ha jurado no tomar durante el Carnaval… y ha terminado bailando salsa arriba de un carro alegórico. Algunas fotos “desaparecieron” misteriosamente de archivos oficiales. Otras no.

6. Tongolele y el silencio oficial
Cuando Tongolele fue invitada, el desfile se volvió un caos: empujones, gritos y soldados distraídos. La versión oficial dijo “asistencia récord”; la no oficial, “se nos fue de las manos”.

7. El entierro de Juan Carnaval que terminó en fiesta
En una edición, el “entierro” fue tan animado que nadie quería llorar al difunto. El féretro terminó rodeado de música, cerveza y risas. Juan Carnaval murió… pero bien celebrado.

Insistimos, algunas son contadas por vox populí y otras se registran en los periódicos de la época, no son certificadas ante notario público, son parte del chisme que rodea las fiestas carnestolendas; y claro, un minúsculo registro de las miles de anécdotas que tiene nuestro Carnaval.