2027 UNO O MÁS PARTIDOS PERDERÁN SU REGISTRO EN VERACRUZ
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La guadaña está lista

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INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-02-17

Redacción.- De cara al proceso electoral de 2027, el mapa partidista en Veracruz comienza a mostrar zonas de riesgo para varias fuerzas políticas que, más allá del discurso, enfrentan un problema estructural: baja votación, escasa presencia territorial y una desconexión evidente con el electorado.

Los partidos con mayor riesgo de perder su registro son aquellos que han sobrevivido más por las alianzas que por una base social propia. El Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México aparecen de manera recurrente en este diagnóstico. Ambos han mantenido representación gracias a coaliciones, pero su desempeño en solitario suele ser marginal, lo que los coloca en una situación frágil si deciden competir sin el cobijo de fuerzas mayores.

Otro caso que genera debate es el del Partido Acción Nacional, que, aunque conserva estructura y presencia histórica en el estado, arrastra una disminución sostenida de votantes y militancia. Para algunos observadores, el riesgo no es inmediato, pero sí real si no logra recomponer su narrativa y recuperar territorios perdidos frente al avance de otras fuerzas.

A diferencia de otras fuerzas, Partido Revolucionario Institucional, el PRI mejoró sus números milagrosamente en las pasadas elecciones y al parecer no enfrenta un riesgo inmediato de perder su registro en Veracruz rumbo a 2027; sin embargo, su verdadero problema no es legal, sino político. El PRI conserva estructura, padrones y presencia histórica suficientes para superar el umbral mínimo de votación, pero atraviesa una de las etapas más delicadas de su historia en la entidad.

El mayor riesgo para el PRI no es desaparecer, sino volverse irrelevante. Si en 2027 no logra reposicionarse como una opción clara frente a Morena ni renovar liderazgos creíbles, podría quedar relegado a un papel secundario, sobreviviendo con votaciones mínimas que le permitan mantener el registro, pero sin capacidad real de disputar el poder. Un futuro que de por sí ya es presente.

La experiencia reciente en Veracruz demuestra que el registro no se pierde por un solo tropiezo, sino por la suma de errores: falta de identidad, dependencia excesiva de alianzas y lejanía con la ciudadanía. En ese contexto, la próxima elección no solo definirá cargos públicos, sino la supervivencia misma de algunos partidos que hoy siguen en la boleta, pero caminan sobre una línea cada vez más delgada.

La lógica es clara. Competir de manera aislada implica el riesgo de no alcanzar el umbral mínimo de votación y quedar fuera del sistema político; en cambio, encabezar planillas dentro de una coalición les permitiría no solo asegurar representación, sino también conservar visibilidad y control territorial. Para partidos con estructura limitada, pero con liderazgos locales fuertes, esta fórmula resulta más rentable que diluirse como simples acompañantes en alianzas donde solo aportan siglas.

Así, más que una contradicción, la combinación de estrategias aparece como la ruta más pragmática: independencia selectiva y coaliciones bien negociadas. De no hacerlo, los partidos pequeños corren el riesgo de quedar atrapados entre dos escenarios igual de adversos: perder el registro o sobrevivir sin influencia real en la toma de decisiones. La lógica indica que elegirán la segunda opción.

Ante esa tesis, el partido más vulnerable sería el PAN, que ya cerró la posibilidad de aliarse; ya lo veremos, pero del 2027 es seguro que mínimo un partido saldrá sin registro.