COATEPEC: RAYMUNDO ANDRADE RIVERA DEJÓ DETERIORADO Y LLENO DE BASURA EL PALACIO MUNICIPAL
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo: / Revista el Tlacuilo
Al dejar el cargo, Raymundo Andrade Rivera evidenció una simulación que raya en la doble moral.
Revista el Tlacuilo
OPINIÓN | Revista el Tlacuilo / 2026-01-02
Redacción.– A cualquiera que haya rentado alguna vez un inmueble le ha tocado lidiar con el clásico mal inquilino: el que deja recibos sin pagar, paredes dañadas, muebles rotos y montones de basura para que el siguiente se haga cargo. Ese que además se pelea con todos, se apropia de lo ajeno y todavía se va sintiéndose ofendido.
Algo muy parecido ocurrió en el Palacio Municipal de Coatepec, que durante los últimos cuatro años tuvo como inquilino a Raymundo Andrade Rivera. Al dejar el cargo, el exalcalde entregó el inmueble en condiciones lamentables: deteriorado, sucio y convertido prácticamente en una bodega y depósito de basura. Y no es exageración: los daños son visibles y evidencian que en 48 meses ni siquiera se tuvo la mínima atención de darle mantenimiento básico, como una simple pintada.
Resulta vergonzoso que el edificio más importante del municipio haya sido tratado de esa manera. Más aún cuando buena parte de la basura acumulada está incluso inventariada, como si se tratara de bienes valiosos y no de desechos que hoy estorban el funcionamiento de la administración.
Pese a ese escenario, al despedirse del cargo Raymundo Andrade publicó un mensaje cargado de solemnidad:
“Agradezco la confianza brindada por la ciudadanía a lo largo de los últimos cuatro años de gestión. Ha sido un honor y un privilegio, pero sobre todo una gran responsabilidad, servir a Coatepec, trabajar de la mano con su gente y contribuir al desarrollo de nuestro municipio. Hoy concluyo mi servicio con gratitud y la certeza de haber dado lo mejor por esta tierra que tanto queremos”.
Pausa obligada para la carcajada.
Hablar de amor por Coatepec después de dejar en ruinas su Palacio Municipal y de intentar clavarle una puñalada por la espalda a la ciudadanía con la instalación de parquímetros —frenados a tiempo— resulta, cuando menos, ofensivo. Si por él hubiera sido, el negocio se habría consumado.
Y sí, tuvo una gran responsabilidad, pero no la asumió. Los daños no se limitan al inmueble: la nueva administración no pudo cobrar de inmediato el impuesto predial porque el sistema no fue pagado antes de su salida. A eso se suma el problema de la recolección de basura, ya que los camiones fueron entregados descompuestos.
El nuevo alcalde ha tenido que empezar su gestión apagando fuegos heredados por un antecesor que gobernó para quedar bien con una sola persona, que ni siquiera es coatepecana, y bajo cuya protección hizo y deshizo a su antojo. El resultado es claro: una administración municipal y su infraestructura prácticamente destrozadas.
Ojalá el Orfis haga lo que corresponde. Porque Coatepec no merecía un “inquilino” así.