DEPRESIÓN DECEMBRINA: ¿BLANCA O TRISTE NAVIDAD?
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La otra cara de la “temporada de alegría”
El Tlacuilo
INFORMACIÓN | Revista el Tlacuilo / 2025-12-23
Redacción. - Navidad pinta calles con luces, villancicos y posadas… pero para muchas personas, diciembre también trae tristeza profunda, ansiedad e incluso cuadros clínicos de depresión que no son simplemente “malas rachas”, sino condiciones de salud mental que requieren atención.
Desde una perspectiva médica, existe un fenómeno conocido como trastorno afectivo estacional (SAD, por sus siglas en inglés) o “depresión invernal”, un subtipo de depresión que aparece en otoño e invierno y puede intensificarse alrededor de las fiestas de fin de año. Las investigaciones médicas muestran que este cuadro aparece de manera recurrente en ciclos estacionales y afecta a un porcentaje significativo de la población a nivel mundial: estudios indican una prevalencia aproximada de 5 % para el SAD clásico y hasta casi 10 % para variaciones leves del mismo durante meses fríos y oscuros; es decir, millones de personas experimentan síntomas cada año.
Además, cuando se observan los efectos emocionales de diciembre en general —más allá de diagnósticos formales— informes de salud pública estiman que al menos 4.4 millones de mexicanos manifiestan síntomas de depresión en temporada navideña, un número que refleja el impacto social, económico y emocional de estas fechas.
En Veracruz, la Secretaría de Salud ha reportado que en diciembre y enero se registran más de 700 atenciones por depresión, lo que muestra que no es un fenómeno aislado ni exclusivo de climas fríos extremos, sino algo que ocurre también en regiones cálidas donde otros factores —como soledad, presión económica, duelo o estrés social— juegan un papel relevante.
Aunque no existe una “estadística oficial” nacional específica que detalle cuántas personas desarrollan depresión solo por la Navidad, múltiples especialistas coinciden en que las fechas decembrinas pueden agravar la tristeza o desencadenar síntomas depresivos en quienes ya están en riesgo, por la combinación de expectativas irreales, recuerdos dolorosos, aislamiento social o dificultades económicas.
Los estudios clínicos subrayan también que los síntomas de depresión en estas épocas no siempre se reducen a tristeza pasajera. En muchos casos incluyen fatiga, cambios en el sueño o apetito, falta de interés en actividades que antes motivaban y baja energía, características que los médicos asocian con cuadros clínicos que sí requieren intervención profesional urgente.
Por eso, mientras diciembre puede ser época de fiesta para unos, para otros es un desafío de salud mental que no debe minimizarse. Reconocer esta realidad con datos y con empatía —en vez de ignorarla bajo el peso de las expectativas sociales— es un paso clave hacia la atención, comprensión y apoyo que muchas personas necesitan.
Así que, si usted está triste, no es una persona extraña, es solamente parte de una patología que es más común de lo que imaginamos.